
Coge la bufanda, que nos vamos de excursión.
Espero que estemos solos y haga frío. Así tendrás que acercarte mucho a mi. Te contaré el sueño de esta noche y todo lo que se me pase por la cabeza. Hablaremos durante horas. Yo gesticularé mucho, siempre lo hago. Y tú harás como que te interesan las bobadas que te estoy contando.
En realidad hablaré sin parar para que no se me note que estoy alucinada por lo guapo que eres.
En algún momento se me acabarán las tonterías… pero no pasará nada. Nos quedaremos en silencio, me invitarás a un buen café y (sorprendentemente) yo me sentiré aliviada.
A que es un buen plan?
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La fotografía es de David Bellemere, pero no tengo mucha información sobre él.



